El amor

Creo que nunca me he sentido amada. Amor romántico, amor de pareja. Jamás he tenido de eso.

Bueno sí he tenido pareja, pero he llegado a la conclusión de que nunca nadie se enamoró de mi. De hecho habré estado con más gente de la que hubiera deseado. Hay una canción de Café Quijano en la cual una estrofa me marca y me machaca cada vez que la oigo: “tienes el consuelo de saberte llena de cariño puro y amor sincero, porque nadie supo robar de tus besos, eso que te sobra y que nadie añora.” Creo que ella es yo o yo soy ella.

No he sabido elegir y decidir, ni he hecho caso a mi sexto sentido. Ese que te dice: “por mucho que te guste este tío no es para ti.” Y lo peor es que he sido más cabezota que nadie cuando menos debía serlo. Y sigo haciéndolo. Sigo esperando un momento mágico que nunca ocurre.

Nunca me han regalado una rosa, no es que sea el sueño de mi vida o la meta de mis relaciones intimas, pero es significativo que no he tenido ningún regalo romántico. Ningún acto memorable. Y sí, yo sí los he regalado.

He tenido más palabras bonitas para otros que las que he recibido. Y creo que me he vaciado un tanto.

Tengo falta de cariño acumulado y me apetece el egoísmo total de solo sentir que se han enamorado de mi, que están dispuestos a lo que sea por mi, que van a aceptar mis exigencias por muy estúpidas que sean. Que alguien se va a ir a la cama pensando en mí, que va a tener ganas de hablar conmigo, ganas de verme, ganas….

Qué estado tan misero el de esta noche, odio sentirme sola de esta manera. Y odio saber que me he sentido así teniendo pareja. Cuando apuestas tantas veces y siempre terminas perdiendo te quedas en bancarrota. Pues eso pasa también en el amor. Soy ese tipo con todos los bolsillos fuera, cara de desesperado y sudoroso porque sabe que lo ha perdido todo. Y en este caso lo que yo he perdido son las ganas. Ganas de salir a buscar más fallos.

Voy a esperar que el príncipe azul venga en su caballo a sacarme de mi guarida.Sé que no existe, sé que nunca vienen a tu puerta, que no va a ocurrir, pero tengo la boca (y el corazón) doloridos de tanto sapo. Incluso alguno probé que era venenoso y no sé yo si no habrá hielo corriendo por mis venas.

Parecerá absurdo pero esta noche me voy a dormir pensando…que por favor alguien me eche de menos y terminaré preguntándome: “¿por qué nadie lo hace?”.

Diapositiva88


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